Parpadeas unas 15,000 veces al día sin pensarlo. Cada parpadeo distribuye aproximadamente 7 microlitros de lágrimas sobre tus ojos, creando una película protectora de apenas 3 micrómetros de espesor. Este sistema aparentemente simple es en realidad una maravilla de bioingeniería que, cuando falla, nos recuerda dramáticamente su importancia.
La arquitectura de una lágrima
Para entender por qué desarrollamos ojo seco, primero debemos comprender la complejidad de la película lagrimal normal. No es simplemente "agua salada" como muchos creen, sino una estructura sofisticada de tres capas interconectadas:
Capa lipídica (externa):
Espesor: 0.1 micrómetros
Origen: Glándulas de Meibomio en los párpados
Composición: Más de 600 tipos diferentes de lípidos
Función: Previene la evaporación, proporciona superficie lisa para la visión
Capa acuosa (media):
Espesor: 2-3 micrómetros
Origen: Glándula lagrimal principal y glándulas accesorias
Composición: Agua, electrolitos, proteínas, factores de crecimiento
Función: Nutrición, defensa antimicrobiana, eliminación de desechos
Capa mucinosa (interna):
Espesor: 0.2-1 micrómetros
Origen: Células caliciformes de la conjuntiva
Composición: Mucinas (moco) de alto peso molecular
Función: Ancla la lágrima al epitelio, convierte la superficie hidrofóbica en hidrofílica

El ecosistema del ojo: más que lágrimas
La superficie ocular es un microambiente dinámico donde interactúan múltiples sistemas:
Sistema nervioso: La córnea es uno de los tejidos más densamente inervados del cuerpo. Los nervios sensoriales detectan constantemente:
Temperatura
Humedad
Partículas extrañas
Flujo de aire
Estos nervios envían señales al cerebro que regulan:
Producción de lágrimas
Frecuencia de parpadeo
Composición lagrimal
Sistema inmune: La superficie ocular cuenta con su propio sistema de defensa:
Inmunoglobulina A secretora
Lisozima y lactoferrina antibacterianas
Péptidos antimicrobianos
Células inmunes residentes
Microbioma ocular: La superficie ocular alberga una comunidad microbiana beneficiosa que:
Compite con patógenos
Modula la respuesta inmune
Contribuye a la homeostasis
¿Por qué falla este sistema?
El ojo seco ocurre cuando cualquier componente de este delicado equilibrio se altera. Las causas son múltiples y frecuentemente coexisten:
1. Disfunción de las glándulas de Meibomio (86% de casos)
Las glándulas de Meibomio, ubicadas en el borde de los párpados, son productoras de grasa (lípidos) y pueden obstruirse por:
Engrosamiento de las secreciones lipídicas
Queratinización que tapona los conductos
Atrofia glandular por desuso
Inflamación crónica
Sin lípidos adecuados, la lágrima se evapora 4 veces más rápido, creando un círculo vicioso de sequedad e irritación.
2. Deficiencia acuosa
La producción de la fase acuosa puede disminuir por:
Envejecimiento natural (reducción del 60% a los 80 años)
Enfermedades autoinmunes (Síndrome de Sjögren)
Daño a las glándulas lagrimales
Medicamentos (antihistamínicos, antidepresivos, betabloqueadores)
Deshidratación
3. Alteración de las mucinas
Las células caliciformes, encargadas de producir moco, pueden dañarse por:
Deficiencia de vitamina A
Cicatrización conjuntival
Síndrome de Stevens-Johnson
Cirugías oculares previas
4. Factores neuroregulatorios
La regulación nerviosa puede alterarse por:
Cirugía refractiva (LASIK) empleada para corregir la miopía
Uso de lentes de contacto
Neuropatía diabética
Herpes ocular
Algunos medicamentos p.e. isoniazida e hidroxicloroquina
El papel del estilo de vida moderno
Nuestro estilo de vida actual es particularmente hostil para la película lagrimal:
Síndrome visual informático:
Reducción del parpadeo de 22 a 7 veces por minuto
Parpadeo incompleto en 30% de los casos
Apertura palpebral aumentada al mirar pantallas
Mayor evaporación lagrimal
Factores ambientales urbanos:
Contaminación que inflama la superficie ocular
Aire acondicionado y calefacción que reducen humedad al 20-30%
Ozono y compuestos orgánicos volátiles irritantes
Radiación UV aumentada por reducción de la capa de ozono
Cambios dietéticos:
Deficiencia de ácidos grasos omega-3 (altera la composición lipídica)
Exceso de omega-6 (proinflamatorio) p.e. exceso de margarinas y carne con mucha grasa
Escaso consumo de agua que ocasiona deshidratación crónica
Deficiencias vitamínicas (A, D, B12)
La cascada inflamatoria: cuando el ojo seco se autoperpetúa
Una vez establecido, el ojo seco inicia una cascada de eventos que lo perpetúan:
Hiperosmolaridad: La evaporación excesiva de las lágrimas concentra las sales, creando un ambiente tóxico
Daño epitelial: Las células mueren por estrés osmótico y fricción mecánica
Inflamación: Se liberan sustancias proinflamatorias (IL-1, IL-6, TNF-α)
Apoptosis: Muerte celular programada acelerada
Pérdida de células caliciformes: Menor producción de mucinas
Inestabilidad lagrimal aumentada: El ciclo se reinicia y amplifica
Factores hormonales: por qué las mujeres son más afectadas
Las mujeres tienen 2-3 veces más riesgo de ojo seco debido a:
Andrógenos:
Regulan la producción de lípidos meibomianos
Disminuyen con la edad y la menopausia
Los anticonceptivos pueden reducir la producción de andrógenos
Estrógenos:
Niveles fluctuantes afectan la producción lagrimal
El embarazo puede mejorar o empeorar los síntomas
La terapia de reemplazo hormonal tiene efectos variables
El impacto del envejecimiento
El envejecimiento afecta cada componente del sistema lagrimal:
Reducción del 60% en producción lagrimal a los 80 años
Atrofia de glándulas de Meibomio
Disminución de células caliciformes
Reducción de la sensibilidad corneal
Laxitud palpebral que afecta la distribución lagrimal
Mayor tiempo de ruptura lagrimal
Ojo seco: más que una molestia
El ojo seco no tratado puede llevar a:
Úlceras corneales
Infecciones recurrentes
Cicatrización corneal
Pérdida visual permanente
Dolor crónico neuropático
Ansiedad y depresión
La esperanza: plasticidad del sistema lagrimal
Afortunadamente, el sistema lagrimal tiene capacidad de recuperación:
Las glándulas de Meibomio pueden reactivarse
Las células caliciformes pueden regenerarse
La inflamación puede controlarse
Los nervios pueden recuperar sensibilidad
Conclusión
El ojo seco es el resultado de la disrupción de un sistema extraordinariamente complejo. Entender esta complejidad nos ayuda a apreciar por qué no existe una solución única y por qué el tratamiento debe ser personalizado y multifacético.
Cada lágrima es una obra maestra de bioingeniería, y cuando este sistema falla, no es por debilidad sino por los desafíos sin precedentes que enfrenta en el mundo moderno. Con entendimiento del problema, tratamiento adecuado y cambios en el estilo de vida, podemos ayudar a restaurar el delicado equilibrio que mantiene nuestros ojos saludables y cómodos.
Referencias:
Wolffsohn JS, et al. TFOS DEWS III. Am J Ophthalmol. 2025 Oct 17:S0002-9394(25)00554-9.
Perez VL,et al. TFOS DEWS III: Executive Summary. Am J Ophthalmol. 2025 Sep 24:S0002-9394.
Craig JP, et al. TFOS DEWS II Report Executive Summary. Ocul Surf. 2017;15(4):802-812.
Zhang X, et al. Dry Eye Management: Targeting the Ocular Surface Microenvironment. Int J Mol Sci. 2017;18(7):1398.
Material diseñado con propósito informativo y/o educativo. Contiene conceptos y/o recomendaciones generales que en ningún caso pretenden reemplazar la consulta médica.
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